Nada en esta vida es casualidad y toda relación es una oportunidad para sanar. Las personas que llegan a tu vida y causan dolor, son tus más grandes maestros y vienen a mostrarte algo que desconoces de ti, vienen a ayudarte a sanar, a liberar emociones tóxicas y a alcanzar la paz, el amor y la felicidad. Son espejos, que te muestran aquello que debes trabajar en ti. Todo hace parte de un plan divino.
¿Qué pasaría si te atreves a adoptar un modo de vivir que no esté basado en el miedo, el afán de control y el abuso de poder, sino en el auténtico perdón, el amor incondicional y la paz?
¿Te suena radical? Definitivamente lo es… en este post te relataré como puedes vivir tu vida desde esta forma a través de la herramienta más poderosa que existe EL PERDON RADICAL.
Todo empieza por despedirte de la postura o arquetipo de víctima, que tienes años ocupando o representando. La gente NO te hizo nada, NADA ES PERSONAL… las personas que llegan a tu vida, lo hacen con un propósito, son mensajeros que traen para ti una lección y un aprendizaje.
Para vivir desde el amor y el perdón, el primer paso consiste en un cambio de percepción que conlleva:
- Reconocer que no eres una víctima de otros o de las situaciones, y que todo lo que ocurre en tu vida, no fue hacia ti, sino fue para ti.
- Elegir con voluntad relacionarte con lo ocurrido, desde una nueva mirada o perspectiva, considerando que tu versión de los hechos, está plagada de interpretaciones y juicios y que no es una verdad absoluta
- Entender que toda situación es perfecta y que llegó a tu vida por qué es lo que necesitabas y deseabas en ese momento
- Darte permiso de sentir tus emociones, cuestionar tus creencias y soltar la necesidad de entender el por qué de las cosas… aceptando que lo que ocurre en tu vida es un regalo, que trae consigo una lección y oportunidad de sanar algo de tu pasado
Vivir desde el perdón radical es tener la convicción de que a pesar de cómo estén las cosas, todo puede llegar a ser perfecto y a constituir una oportunidad de sanación para ti. Esto implica que:
- Nada malo o erróneo ocurrió (no juzga ni polariza)
- No debes entenderlo todo, sino confiar en que el plan de Dios es perfecto para ti, no depende de tu comprensión de los hechos
- No eres víctima de la situación
- Es incondicional, se otorga sin condiciones, disculpas o justificaciones
- Se da en el presente, no vive ni se alimenta del pasado (no se pierde en las historias o interpretaciones)
Cuando finalmente cambiamos la perspectiva hacia esa posibilidad, nos abrimos a la idea de que nada erróneo había ocurrido y que, de hecho, no había nada que perdonar. Esto hace que el perdón sea radical.
El 90% de la curación se opera en cuanto te abres a la idea de que tu alma ha creado amorosamente esta situación para ti. Al abrirte dejas de querer controlar y entregas la situación a Dios. Él se encarga del 10% por ciento restante.
¿Quieres empezar a practicar el perdón radical en tu vida? Te invito a que ante una situación, traigas a tu vida las siguientes preguntas:
- ¿Qué es perfecto en lo que ocurrió?
- ¿Cómo se revela dicha perfección? ¿Cuál es la lección o el mensaje que trae a mi vida?
- ¿Cómo puedo cambiar mi punto de vista para aceptar que puede haber cierta perfección en esta situación?
¡Atrévete a empezar!
Para aprender más sobre el perdón radical, te invito a leer el trabajo de Colin C. Tipping, EL PERDON RADICAL
O a visitar, su sitio web:





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